Historias humanas
Tres cafés
Carmen pide tres cafés cada lunes. Sólo uno es para ella.
Durante años, Carmen, Julia y Teresa se reunieron los lunes.
Siempre en la misma mesa.
Tres cafés.
No importaba si tenían algo importante que contar.
La reunión existía igual.
Después Teresa se mudó.
Siguieron reuniéndose dos.
Pero Carmen pedía tres cafés.
—Se enfría —decía Julia.
—Problema del café.
Cuando Teresa regresó a vivir a la ciudad, se sentó y encontró su taza esperándola.
—Están locas.
—Llegaste tarde —dijo Carmen—. Como siempre.
Más adelante Julia enfermó y empezó a conectarse por videollamada.
Carmen seguía pidiendo tres.
Una taza frente a ella.
Otra frente a Teresa.
La tercera junto al teléfono.
—Se está enfriando —decía Julia desde la pantalla.
—Problema del café —contestaban las otras.
Julia murió un sábado.
El lunes siguiente, Carmen quiso cancelar.
Teresa dijo que no.
Se encontraron.
Carmen pidió tres cafés.
Cuando llegó la tercera taza, ninguna habló durante un rato.
Después Teresa la tocó.
—Está frío.
Carmen la miró.
Y las dos empezaron a reír.
No porque no doliera.
Sino porque durante años aquella frase había sido de ellas tres.
Siguieron reuniéndose los lunes.
A veces piden dos cafés.
A veces tres.
Depende del día.
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