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Tecnología y vida

La foto que Teresa quería mandar

Teresa sólo quiere enviar a sus hijos una vieja foto de Carlos. WhatsApp tiene otros planes.

Teresa encontró una fotografía de Carlos en una caja.

Él tenía veinticinco años, pantalones demasiado anchos y una sonrisa que ella conocía de memoria.

Había muerto hacía seis años.

Teresa quiso mandar la foto al grupo familiar.

La fotografió con el teléfono.

Abrió WhatsApp.

Eligió el grupo.

Envió.

A los veinte segundos su hija escribió:

Mamá, ¿qué es esto?

Teresa miró la pantalla.

Había enviado una foto de tres berenjenas.

—No puede ser.

En la galería, la foto de Carlos estaba junto a una imagen de verduras que había tomado en el supermercado.

Volvió a intentarlo.

Esta vez añadió:

Papá en 1977.

La familia empezó a responder.

¡Ese pantalón!

Yo nunca vi esa foto.

Qué joven estaba.

Su nieta pidió permiso para mejorarla.

Una hora después envió un montaje donde Carlos aparecía nítido, coloreado y junto a Teresa en una foto actual.

Teresa lo miró.

—No.

Su hija llamó.

—¿No te gusta?

—Está bonito. Pero parece que Carlos tenía veinticinco y yo setenta. No nos conocimos así.

Pidió la original.

La nieta se la mandó.

Esa noche el grupo terminó compartiendo fotos antiguas durante horas.

Vacaciones.

Cumpleaños.

Autos.

Casas.

Personas que ya no estaban.

Todo había empezado por una imagen enviada mal.

Meses después, cuando alguien del grupo cometía un error con una foto, Teresa escribía:

Otra berenjena de 1977.

Y todos entendían.

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