Humor
La familia quiere una foto
Dieciséis personas sólo quieren una foto buena. Sesenta y tres intentos después, todavía no están de acuerdo.
La familia quería una sola foto.
Dieciséis personas.
Tres generaciones.
Dos perros.
Parecía sencillo.
El primer intento salió sin Rodolfo.
El segundo con Rodolfo pero sin la abuela.
En el tercero uno de los perros se fue.
En el cuarto aparecieron todos, pero Tomás tenía los ojos cerrados.
—Otra.
Intento doce: alguien dijo que estaba gordo.
Intento dieciocho: la tía Mirta pidió cambiarse de lugar porque “esa luz mata”.
Intento veintisiete: el temporizador tomó una foto del suelo.
Intento treinta y uno: una niña empezó a llorar.
Intento cuarenta: los dos perros miraban perfectamente a cámara y ningún humano lo hacía.
A la foto cincuenta y ocho ya nadie sonreía.
—Última —dijo Rodolfo.
Nadie le creyó.
Hubo cuatro «últimas» más.
En el intento sesenta y tres, Rodolfo bajó el teléfono y se sentó sin decir nada.
Cuando terminaron, revisaron las imágenes.
La supuesta foto perfecta no existía.
Hasta que la nieta menor encontró una tomada accidentalmente mientras todos discutían.
La abuela reía.
Un niño estaba trepado a una silla.
Rodolfo señalaba algo fuera de cuadro.
Mirta tenía la cabeza hacia atrás.
Uno de los perros era apenas una mancha en movimiento.
—Ésta —dijo la abuela.
Rodolfo amplió.
—Pero está movida.
La abuela lo miró.
—Nosotros también.
Esa fue la que imprimieron.
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