Humor
La cena de los cuatro hermanos
Después de seis años sin cenar solos, cuatro hermanos tardan diez minutos en volver a discutir como cuando eran chicos.
La idea parecía buena.
Una cena sólo de hermanos.
Sin parejas.
Sin hijos.
Sin cumpleaños que organizar.
Los cuatro no comían solos juntos desde hacía seis años.
A los diez minutos ya discutían por quién se había comido siempre la parte crujiente del pan cuando eran niños.
—Eras tú —dijo Esteban.
—Era Pablo.
—Pablo ni siquiera comía pan.
Pablo levantó la copa.
—Finalmente alguien recuerda algo de mí.
Después discutieron por las papas de la madre.
Por un reloj que desapareció en 1987.
Por quién rompió una ventana.
Por una bicicleta roja que, según dos de ellos, les pertenecía.
La camarera preguntó:
—¿Todo bien?
Los cuatro respondieron al mismo tiempo:
—Sí.
A mitad de la cena apareció una discusión más seria.
Quién había acompañado más al padre durante su enfermedad.
Se hizo silencio.
Esteban dijo:
—Yo estuve más.
Carolina respondió:
—Porque vivías a cuatro cuadras.
Nadie tenía una respuesta perfecta.
Pablo sirvió más vino.
—¿Podemos volver a la bicicleta?
Volvieron.
Dos horas después se reían tanto que la mesa de al lado los miraba.
Al despedirse, Carolina dijo:
—Fue lindo.
—Fue una familia —corrigió Pablo.
Decidieron repetir al mes siguiente.
La segunda cena empezó con una condición:
Prohibido discutir por cosas anteriores a 1990.
Duraron siete minutos.
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