Historias humanas
El vestido verde
Dos hermanas quieren quedarse con el mismo vestido. La discusión termina siendo por mucho más que una prenda.
El vestido verde estaba al fondo del armario de su madre.
Clara lo sacó primero.
—Me lo quedo.
Laura respondió demasiado rápido:
—No.
La discusión empezó por una prenda y, como suelen hacer algunas discusiones, arrastró detrás veinte años.
Que Clara había estado más presente.
Que Laura vivía lejos.
Que una llamó todos los días.
Que la otra pagó médicos.
Que mamá prefería a una.
Que eso no era cierto.
Se callaron cuando encontraron una caja de fotografías.
En la primera, su madre llevaba el vestido verde en una fiesta.
En otra, Clara lo usaba a los diecisiete.
En otra, Laura a los veinte.
—Yo no me acordaba —dijo Laura.
Había una nota sujeta a la percha:
Si se están peleando por este vestido, significa que las conozco demasiado.
Clara se sentó.
Lo usé yo. Lo usó Clara. Lo usó Laura. Ya cumplió bastante. No lo conviertan en una medalla para decidir quién me quiso más.
Las hermanas siguieron leyendo en silencio.
Si quieren hacer algo con él, hagan dos cosas distintas. Como ustedes.
No se abrazaron inmediatamente.
Tampoco se pidieron perdón por todo.
Llevaron el vestido a una modista.
Cortaron dos pequeños fragmentos de la tela y los enmarcaron junto a las fotografías.
El resto lo donaron al vestuario de un teatro.
Meses después, Laura recibió un mensaje de Clara.
Una actriz llevaba parte del viejo vestido en una obra.
Mamá llegó al escenario, escribió.
Laura respondió:
Siempre quiso llamar la atención.
Y por primera vez en mucho tiempo, las dos se rieron de la misma cosa.
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