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Romance

El mensaje que llegó veinte años tarde

Un correo perdido durante dos décadas revela que una despedida quizá nunca debió ocurrir.

Federico encontró el correo por accidente.

Estaba ordenando una vieja cuenta que casi no usaba cuando apareció una carpeta de mensajes recuperados.

Fecha: 2006.

Remitente: Laura.

Asunto: No es lo mismo.

Abrió.

No puedo irme ahora. No es lo mismo que no querer irme contigo. Dame unos días.

Federico se quedó mirando la pantalla.

Veinte años antes había esperado una respuesta que nunca llegó.

Pensó que Laura había elegido quedarse.

Se fue solo a Madrid.

Ella se quedó en Buenos Aires.

No volvieron a hablar.

Federico buscó su nombre.

La encontró.

Le escribió sin saber qué esperaba.

Laura respondió al día siguiente.

Ese mensaje está en mis enviados, pero nunca tuve una confirmación. Con los años decidí creer que lo habías leído y que preferiste no contestar.

Se encontraron.

Laura tenía una hija. Federico dos hijos y un matrimonio terminado hacía años.

Hablaron durante horas.

No hubo reproches heroicos. Había demasiadas décadas en el medio.

—Si te hubiera llegado, ¿te habrías quedado? —preguntó Laura.

Federico pensó.

—No sé.

—Yo tampoco sé si me habría ido.

Eso fue lo más extraño: descubrir que el mensaje perdido no contenía una vida que les habían robado.

Contenía una posibilidad.

Y las posibilidades no tienen memoria de lo que habría ocurrido después.

Caminaron juntos hasta la esquina.

—Me alegra que haya llegado —dijo Laura.

—Veinte años tarde.

—Pero llegó.

Se abrazaron.

No empezaron una relación.

Tampoco volvieron a desaparecer.

A veces se escriben.

Hablan de libros, hijos, viajes.

El correo de 2006 sigue guardado.

Federico ya no lo lee como la prueba de una vida equivocada.

Lo lee como una puerta que no se abrió.

Y acepta, por fin, que detrás de una puerta cerrada no siempre había una vida mejor.

A veces sólo había otra.

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Lo que marques queda en este dispositivo y sólo sirve para elegir qué historia te proponemos después. No se envía a ninguna parte.

¿Qué quieres hacer ahora?

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